22.5.07

A contratiempo


¿Por qué habríamos de seguir el sentido ordinario del tiempo y no habríamos de estar a contratiempo? ¿Por qué nos aferramos a un sólo sentido horario? Si hay tantas definiciones de "arte" como personas en el mundo, quizás hay tantos ritmos de vidas -considerados injustamente a destiempo- como estados anímicos.

Haciendo alusión a las notas a contratiempo, esa que al aparecer en un tiempo débil hace más expresiva la música, y a los contratiempos entendiendo por éstos accidentes y desgracias, son en algún punto de su existencia -por más fugaces que sean- verdaderas “notas” que no solo le dan música -o ruido- a nuestro caminar sino que luego de su intervención en nuestras vidas marcan un tiempo particular retorciendo nuestro accionar.

Estos contratiempos parecen ser piedras en el camino que retrasan o impiden nuestras pensadas acciones a realizar, y redundantemente se los culpa por hacernos estar a contratiempo al chocar su sentido evolutivo con el nuestro, ¿pero quién dice cual es el correcto? ¿Qué seria el azar y las casualidades sin este choque de acciones que derivan a un nuevo -o ya planeado- destino?

La mísera existencia de la denominación “noctámbulo”, el huracán que produce la confrontación de los cuerpos, la atracción y el rechazo, los encuentros y desencuentros, los olvidos, la venta de relojes, los diferentes puestos de trabajo, la complementación de los roles de una pareja, los vuelos aéreos, oriente y occidente, y con éstas incontables cosas más.

Lo cierto es que no hay algo específico a lo que se pueda denominar como el contratiempo mismo, pero siempre habrá salmones a los ojos de otros, solo por quedarse cuando todos van o volverse cuando todos vienen, por revivir una época y la vanguardia siempre será juzgada, el rose no significa choque, y la tolerancia nunca esta de más. Lamentablemente –o gracias a un orden todopoderoso todavía desconocido- es éste uno de los órdenes que rigen nuestro mundo, la contrariedad que nos regala el pluralismo de nuestro mundo y que nos rige como humanos, quizás hasta introspectivamente considerando a una ciclotimia anímica como nuestro propio contratiempo.

Pamela Pompas

0 comentaron: